domingo, 13 de abril de 2014

CARTA A UN HIJO -

Hijo mío:
"Yo soñaba contigo, con tu cumpleaños y caminar y un día dejé de sentirte conmigo porque tu rumbo cambió en el andar.
Hoy tan sólo sueño que seas feliz, y que sepas que aquí estaré,
que sepas que aquí estará el amor de tu mamá…"
Querido hijo mío, posiblemente te extrañarás al ver que tu mamá te ha enviado esta carta, harás tus cosas dejándolo de un lado por un rato, como algo sin importancia diciéndote que son “cosas de mi mamá”... pero más tarde lo revisarás y leerás, para encontrarte con que yo te estoy relatando todo cuanto hiciste antes de llegar a esta línea.


Ojalá yo pudiera sentarme contigo y hablar, me encantaría hacerlo, pero nunca hay tiempo para ello. Así que pensé que lo mejor sería enviarte esta carta, una buena forma de decirte algunas de las cosas que guardo en mi corazón:
¡Te extraño hijo mío!
Sí, te extraño porque hoy en día ya las cosas no son como antes. El tiempo nos cambia, el entorno nos cambia y para mí eso mismo ha pasado contigo: has cambiado. Ya no eres el muchacho de hace seis, ocho o diez años atrás. He intentado comprenderlo, entender que esa es ahora tu forma de ser, y confío que sea lo mejor para ti. Te parecerá raro que te diga que te extraño porque siempre nos vemos, pero hijo mío, estar es mucho más que aparecer cuando tienes alguna necesidad.
Soy tu madre, eres mi hijo, te amo,  y a veces extraño poder disfrutar más de tu presencia y compañía.
Te confieso hijo mío, que en ocasiones me he sentido dolida por no seguir siendo una prioridad para ti, pero también comprendo que ahora tienes pareja, y puede que este sea el ciclo normal de la vida…
Y he estado reflexionando sobre ello:
El mayor milagro de la vida es el amor, y el amor es un manantial que nunca se seca. El amor no necesita “quitar para dar” porque cuanto más amor se da, más amor se tiene para compartir.
Mi pensamiento es que tal vez no necesites cambiar de prioridad a las personas, que tienes un corazón muy grande, tanto así que podrías tal vez tenerme a mí habitando en tu corazón mientras en perfecto equilibrio también lo está tu pareja.
Comprendo que tus amigos sean importantes para ti, y debas verlos a menudo; así como que la mujer que has encontrado sea esencial para ti… pero hijo mío, creo que tu familia también debiera serlo. Si puedes hacer tantos sacrificios por tus amigos y por tu amor, también puedes apoyar a tu familia como tu familia lo ha hecho contigo. No lo tomes como un regaño, sino simplemente como una muestra de lo mucho que te amo, extraño y deseo.
Me siento muy contenta de que ames y te amen, que ayudes a otras personas, me encanta ver todo eso que has conseguido y estoy muy orgullosa de ti… ¡Yo te adoro!
Ojalá nunca olvidases lo mucho que te amo,
y si en algún momento lo hiciste, pues ahora mismo te lo recuerdo:
¡Te amo hijo mío!

Tu felicidad siempre será la mía.
Cuando me necesites ya sabes dónde encontrarme, aquí estaré esperando y siempre disponible.
Tu mamá que te quiere.

sábado, 22 de marzo de 2014

CÓMO PASAR LOS DÍAS DIFÍCILES


 
No todos los días son iguales, muchas veces nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos y nos da pereza empezar un nuevo día…
Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansados, tan agobiados de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.
No todos los días son iguales.
Aceptar que no todos los tiempos son iguales será lo que nos dará fuerzas para comenzar un nuevo día.
Aun cuando nuestro mundo se vea roto o destrozado, siempre debemos mantener la fe en que Dios nunca nos dará más carga de la que podamos soportar. Si pedimos con fe y amor para que nuestros problemas se solucionen, Dios nos oirá, y siempre habrá una solución que nos muestre.
Por muy difícil que sea tu situación, en Dios podrás encontrar solución. Podrás comprobar que cuando Dios te cierra una puerta siempre te abre una ventana.

Para todo aquello que nos duele en la vida, como la pérdida de un ser amado que ha partido para nunca volver, o cuando te destrozan el corazón y la vida parece que te la hacen de a cuadritos, aún en esas situaciones tan difíciles debes tener fe y esperanza que un día será mejor que el que estás viviendo.
El tiempo es el mejor remedio para nuestras enfermedades, tanto del corazón como las del cuerpo. Recuerda que cuando más pesada es la carga, mayor será tu recompensa en la vida.
Suavicemos nuestras asperezas con aquellos que estamos enfadados, perdonemos a aquellos que tanto daño nos causan, y no esperemos nada de nadie, así nunca te llevarás sorpresas por creer que todas las personas son como tú.

Sigue tu vida en forma correcta, sé una buena persona con tus semejantes.
Aun en la desesperación y la tristeza más grande que pueda haber en tu vida

nos queda el consuelo que Dios es nuestro mejor amigo y jamás nos falla. Puede tardar pero siempre estará con nosotros.
Y como dice una gran película cinematográfica, “Lo que el viento se llevó“, llénate de seguridad y firmeza, deja de lado el dolor, la desesperación, el cansancio, y todo aquello que no te deja avanzar, y di con fe y determinación: “Mañana, mañana será otro día”.



LA HORA DE LIMPIAR NUESTROS CORAZONES

La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión, lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.
Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…
Hoy empecé limpiando mis papeles y notas, tirando las cosas que no me sirven pero que guardaba quién sabe por qué, cosas de las que me costaba deshacerme pese aparentemente no me aportaban nada. Finalmente me animé a tirarlas y pensando en ello me di cuenta que con nuestra mente y corazón nos ocurre lo mismo:
Siempre estamos guardando muchas cosas en nuestro corazón, cosas como el daño que una vez nos hicieron, las veces que tuvimos que recoger los pedazos de nuestro corazón, motivos de lágrimas que mojaron nuestra almohada, noches de insomnio por no poder resolver tareas pendientes, y todo malos sentimientos que guardamos dentro de nosotras mismas… A lo largo de la vida acumulamos innumerables cosas innecesarias o que incluso llegan a sernos perjudiciales, cosas que no nos dejan ver la luz. Nuestra vida podría llegar a ser mejor si sacamos de ella esas cosas que acumulamos y sólo estorban.
A muchas personas les pasa como si cada día algo malo les ocurriese, sufren una pérdida diaria, sienten que los días son grises, y es que no pueden ver más allá de los problemas que tienen porque ya están a tope con todo cuanto les sucede y ha sucedido, durante años han acumulado experiencias negativas, y ya no pueden ver más allá. En momentos así hay que saber detenerse y hacer un balance, empezar a valorar si realmente merece la pena seguir con cargando con esas cosas o si es mejor dejarlas a un lado, tirarlas, desecharlas y empezar de nuevo sin los rencores y frustraciones que no nos permiten seguir o mirar hacia adelante.
Cuando tenemos un corazón limpio de buenos sentimientos hay espacio para poder llenarlo de nuevo de amor, de más comprensión y paciencia hacia nuestros seres que nos rodean. Debemos dejar las culpas a un lado si no queremos sentirnos tan miserables en la vida. Hoy mismo es un buen día para cambiar esas actitudes y dar un paso a la felicidad, porque no importa cual injustas puedan ser las cosas que tengamos que estar cargando, sí somos capaces de limpiarnos de las malas actitudes que hemos guardado.
Cuando hemos acumulado porquerías en nuestro corazón, todo cuanto nos rodea se ve afectado por ello. Hemos alejado a nuestras amistades, nuestra pareja e incluso nos hemos alejado de Dios. Todo esto lo podemos recuperar, nuestras vidas pueden volver a tener sentido, pueden volver a tener luz… pero hemos de darles cabida a estas cosas, debemos limpiarnos para hacer lugar a las cosas buenas que la vida nos da.
Los recuerdos siempre serán parte nuestra, pero hay que mirarlos como lo que son, simplemente "recuerdos". Es bonito recordar, incluso llorar por las cosas que un día nos hicieron sonreír, se puede vivir con esos sentimientos que siempre ocuparan un espacio en un rincón de nuestro corazón , pero también estando muy claras que sólo son eso:recuerdos.
Limpiemos nuestras heridas así como limpiamos nuestro hogar que siempre queremos que se vea limpio y ordenado. Si tienes un lugar en el que puedas estar tranquila escuchando suaves melodías que te den paz, un lugar en el que puedes estar en un silencio que sólo te pertenece a ti, ve a ese lugar y pasa ese tiempo personal contigo misma. Dedícate el tiempo que sea necesario, luego levántate y vuelve con una actitud buena y dispuesta a querer ver la vida a colores.
Nuestro cuerpo es como nuestra casa, si la mantenemos en orden, incluyendo nuestros sentimientos, siempre quedará más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotras, la amistad, la comprensión, paz, amor, y buenas intenciones. Sólo así lograremos un perfecto equilibrio en nuestra vida.
Nunca es bueno guardar los malos sentimientos, sobretodo si te hacen daño, como los celos, la ambición, el egoísmo, las malas actitudes con tus seres amados… saca todo eso y tíralo, que todo quede limpio y dispuesto a recibir lo que Dios con tanto amor nos ha regalado.
Entrega amor, compasión y perdónpara que seas perdonada por tus faltas. Todas las personas somos imperfectas, todas hemos cometido errores, pero no hay nada que no podamos superar si así lo deseamos. Por esa razón es muy bueno deshacernos de todo, que la maldad no haga su morada en nuestro corazón.
¿No encuentras formas para recuperar tu corazón herido por el amor? Este es el más doloroso de los recuerdos que siempre tenemos en nuestro corazón, sólo vívelo, nadie lo podrá hacer por ti, es un luto que llevará un tiempo, no es fácil querer tirar lo que tanto se amó, pero sí podemos tener ganas de volver a empezar de nuevo con nuestras vidas y con nuestro deseo de que la limpieza llegue también a nuestro interior, quizás un día no muy lejano estés preparada para volver a recibir lo que hoy encuentras imposible.
Tú puedes lograrlo

Autor: Shoshan

LO QUE NO TIENE SOLUCIÓN HAY QUE DEJARLO DE LADO

Queremos lo mejor, y siempre lo estamos buscando…Queremos el mejor trabajo, el mejor amor, las mejores amistades, y eso está bien, es bueno porque nos lleva a progresar en la vida.
Pero no es sano desear lo que no tenemos cuando ello nos lleva a no poder conciliar el sueño y a no apreciar las cosas que sí tenemos.
Si nos damos cuenta, es muy fácil que se nos esté pasando la mitad de nuestras vidas buscando soluciones donde no las hay, trabajos que no son para nosotros, amores que no nos convienen y poco a poco nos vamos achicando como personas porque sentimos que nada es para nosotros, que siempre vamos detrás del arco iris queriendo buscar los tesoros que no existen.
No dejes que los años y la vida se te vayan mientras añoras todo lo que no tienes y deseas tener, no malgastes los años intentando tener lo que no es para ti y mucho menos amargándote por no haberlo logrado todavía.
Hay que tener sueños, pero deben ser sueños y metas que estén a nuestro alcance. No hay que tener expectativas irrealistas. Hay que luchar por lo que se desea, pero no hasta el punto de despreciar lo que ahora tenemos por compararlo con lo que soñamos tener algún día. Debemos aprender a ser felices con lo mucho y lo poco que tenemos. Aunque te cueste creerlo, a veces las cosas más pequeñas son las cosas que más valor tienen en nuestras vidas.
Tener sueños y metas nos hace muy bien, luchar por aquello que se desea es muy loable, pero no nos desgastemos por lo que no tenemos o por aquello a lo que no le hemos encontrado soluciones.
Puede que pases en vela demasiadas noches de tu vida, noches que pasas sin dormir, pensando en cómo arreglar las cosas que aún tienes pendientes, cosas que sabes que no tienen una solución a tu alcance. Si es así reconócelo, son cosas que no puedes solucionar o cambiar, déjalo, no te angusties, no pierdas tu paz por ello. Mejor piensa en otras cosas.
Seamos constructores de felicidad y amor, seamos máquinas que siempre producen cosas buenas, seamos personas que saben vivir con lo que hay, que saben encajar las dificultades de la vida y que no viven amargadas con lo que no pueden hacer o lo que no tienen.
En nuestra vida, como en todas las cosas, tenemos limites, no podemos tenerlo todo. Muchas veces podemos ser felices, pero por no estar con la persona que queremos, no lo estamos. Muchas veces queremos un buen trabajo, pero no tenemos la capacidad de realizarlo pues no somos lo que la empresa necesita. En la vida todo tiene un porqué, nos enfrentamos a paredes impenetrables e impedimentos que no son justos pero que están ahí. Pero no por ello debemos ser personas tristes, hay que saber qué cosas son para una y lo demás dejarlo partir.
Todas las personas, hombres y mujeres han sido colmados de muchas bendiciones, simplemente hay que reconocerlas y cultivarlas para así no vivir alimentando vacíos, traumas, amarguras y decepciones.
No dejes que una nube te tape la maravillosa luz del día, simplemente acepta que hay cosas que no tienen solución y cosas que no podrás cambiar o tener. Por tu propio bien, deja esas cosas de lado y disfruta de lo mucho o lo poco que tengas. Será mejor, merece la pena vivir feliz así.
Piensa que hay otras alternativas para nuestras vidas, cosas que siempre vienen bien, centrémonos más en las cosas que poseemos y en ser más agradecidos. Evitemos pasarnos el día pensando en las carencias que hay.
En este mundo hay personas que darían todo por tener una pequeña parte de lo que tenemos, mientras tanto nos angustiamos deseando lo que tienen lo demás. Deja esos malos pensamientos y empieza a ser feliz con todo lo que posees, valoremos y disfrutemos de lo que hoy existe en nuestras vidas.
Vivamos la vida con alegría, porque a pesar de las frustraciones siempre nos quedará la esperanza de que algún día podamos lograr lo que tanto añoramos, las cosas tienen soluciones, pero hay que ser pacientes. Y si vemos que pese a todo esfuerzo que hagamos hay cosas que no logramos y por los que no podemos hacer nada, no vale la pena vivir en angustia y amargura por ello. Mejor dejemos esos sueños o pretensiones y disfrutemos de lo que sí está a nuestro alcance.
Podemos ser felices a pesar de no tenerlo todo. La vida hay que vivirla con mucha esperanza, amor y paciencia, de este modo podemos lograr mucho más de lo que te imaginas.

 Autor: Shoshan.

sábado, 8 de marzo de 2014

CARTA A MI PAPÁ

Papá mañana  se cumple otro año más  desde que te fuiste y para mí no ha pasado el tiempo aun te sigo extrañando como el primer día deseo tanto que el cielo tuviera teléfono para escuchar tu voz.
Pienso en ti en silencio lo único que me queda son recuerdos, tus enseñanzas y tus fotos. Dios te tiene en sus brazos y yo en mi corazón    
Gracias por haberme enseñado a afrontar la vida con valentía y determinación, a haberme enseñado lo que es el bien y el mal, a saber captar la esencia de las cosas simplemente.
Gracias por haberme dado éste carácter que me ayuda en mi vida diaria.
Gracias por sobre todas las cosas por haberme dado la vida y por haberme enseñado   a ser mejor persona. 
Sabes con mis hermanos luchamos  por seguir ese sendero justo por el cual  nos enseñaste a transitar. 
Yo sé que en este momento estas disfrutando de la presencia  de mamá,   sin angustias y sin dolor  de esa enfermedad  que cada día se hacía más insoportable. Aunque ya pasaron varios años   seguimos sintiendo el mismo dolor que nos causó tu partida le doy gracias a Dios y a la vida por permitirme ser tu hija y aunque ya no estás conmigo una parte importante de ti vive en mí.
Hoy recorrí la finca  por los lugares donde tu solías hacerlo y me pregunte ¿por qué se fueron  al único lugar a donde no puedo acompañarles? a un camino que yo no puedo recorrer,  y te pedí en silencio que me ayudes a  seguir dando ejemplos de amor y bondad, como tú   diste en   vida a todo aquel que lo necesitaba.
 Espero que  llegue esta carta hasta donde estás, al lado de mamá y pídele que te la lea en un momento que no tengan nada que hacer porque sé que siguen  muy ocupados cuidando de nosotros y de todos a quienes tanto aman

 "Aunque estés lejos de mí, siempre estarás en mi mente. Nunca serás mi pasado y siempre serás mi presente. Gracias por ser mi pedacito de cielo". 

viernes, 7 de marzo de 2014

CARGANDO EL PASADO

Dos hombres iban caminando por el campo, al acercarse a un río se encontraron con una mujer que quería cruzar al otro lado, pero que no sabía cómo hacerlo, ya que no había ningún puente. El primer hombre se ofreció amablemente: –Si quieres podemos llevarte en brazos hasta el otro lado del río; y ella aceptó agradecida su ayuda.
Así que los dos hombres entrelazaron sus manos, la levantaron y la llevaron hasta el otro lado del río. Después de seguir sus caminos, uno de ellos de pronto se quejó amargamente; –¡Mira mi ropa! –dijo. –Está toda sucia de barro por haber cruzado a esa mujer, la espalda me duele y me siento muy cansado.
El otro hombre simplemente sonrió y asintió con su cabeza. Más adelante, el segundo hombre se quejó nuevamente, ya no puedo seguir adelante, me duele todo, todavía siento el esfuerzo, dijo.
El primer hombre miró a su compañero, que ya estaba en el suelo quejándose y le dijo:
–¿Te has preguntado por qué yo no me estoy quejando?, te lo diré: La espalda te duele, porque todavía estás llevando a la mujer en tus brazos, pero yo la bajé apenas cruzamos el río.
Así es como somos nosotros. Llevamos las cargas del pasado sobre nuestros hombros. Ponemos una caja llena de odios, frustraciones, resentimientos, envidias, celos y muchísimas cosas más que, con el pasar de los años, se hace más pesada, hasta que un día, como el hombre de la historia, nos duele hasta el alma por el tremendo esfuerzo.


No podemos cargar con el equipaje de viajes pasados junto con el equipaje del presente. Lo que en un pasado nos fue útil, puede que ahora nos sea una carga. De ahí la importancia de dejar marchar pensamientos, rencores, dolores y demás sentimientos que pueden ahogar el presente y, mucho peor, el futuro.