sábado, 8 de agosto de 2015

EL CAMION DE BASURA

 Hola Facundo:
                            Concede  a tu vida un minuto de paz, y lee esta reflexión:


Cuenta un Señor   esta historia : Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.

El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.

Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.

Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.

Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.

Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo "La Ley del Camión de Basura".

Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?

Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción.

Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja, seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.

A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.

Hoy y todos los días proponte siempre vivir en paz contigo mismo. No permitas que las personas a tu alrededor roben tu calma o intoxiquen tu espíritu, no recojas la frustración, la rabia y la decepción de otras personas y en lugar de eso disfruta de cada minuto y cada segundo, pues una mente positiva solo traerá a tu vida más cosas positivas.
Bendiciones
CONSULTORIO TERAPIAS PSICOLÓGICAS EDELVEZ

DAR A TU HIJO RESPETO Y AMOR

Hola Isabel :
                    Solo puedo contestar tu carta  con una  historia y felicitaciones por controlar tus impulsos, un abrazo.-
 Espero que esta historia le ayude a entender que golpear a sus hijos es un  error. 
Un padre había estado ahorrando dinero para comprar un auto. Después de haber  pasado un año el padre  finalmente  juntó  el dinero  suficiente  para  dar  un  pago inicial por el vehículo.  Orgullosamente, el manejó  el auto nuevo a casa y exaltadamente se lo mostró a su esposa y a su hija de dos años y medio de edad.  El papá fue al garaje a recoger unas herramientas y la mamá entro a la casa para contestar el teléfono, dejando a la pequeña niña sola adentro del auto.  La niña encontró un lapicero en el asiento  , ella lo tomó pensando que era un juguete y comenzó a hacer hoyos en la tapicería.
Cuando el papá vio lo que la pequeña había hecho, el la sacó del auto  tirándola fuertemente y le pegó en la mano muy duro varias veces.
 "Mala niña, mala niña, nunca hagas eso otra vez," él le gritó.
  Esa noche la mano de la pequeña  se hinchó.  Por la mañana el color de su mano  era  desagradable.  Entonces, el papá decidió llevarla al hospital para que un doctor la examinara.
Después de tomarle unos rayos-X y de examinarla el doctor entro al cuarto de exámenes y dirigiéndose  al padre   le dijo con una voz triste, "Usted sabe que tiene una mano muy grande y que la de su hija es muy pequeña.  Lo siento mucho pero usted le ha causado un daño tan severo que voy a tener que amputar la mano de la niña.
Los meses pasaron.  Las vendas lentamente empezaron a zafarse y la pequeña niña comenzó a aprender cómo manejar su vida solamente con una mano. 
Una mañana, ella estaba sentada en su salón de juegos jugando con los muñecos cuando su papá entró.  De repente la niña miró hacia arriba y con la más dulce e imploradora voz dijo,  "Papi, te prometo que nunca más lo volveré a hacer.  Por favor, puedes regresarme mi manita ahora."
Son historias como estas que nosotras debemos usar para luchar contra el daño emocional y físico que  le ocasionamos a nuestros niños. 
Es un poco difícil educar a un pequeño pero a la ves sabemos que el amor todo lo puede, siempre recurrimos a lo más fácil gritarles o pegar un chirlo o una nalgada y utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.
Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol, además  altera el sistema nervioso, pudiendo  ocasionar afecciones importantes   en la maduración del  niño.
Ninguna parte del cuerpo fue hecha para un castigo físico.  Un padre puede causar un daño irreparable a cualquier parte del cuerpo que se golpee, está demostrado en esta historia que les comparto.
Lo que comienza como un pequeño  chirlo o nalgueada puede transformarse en un ataque lleno de furia que resulta del enojo y la frustración que el padre o la madre pudieran estar experimentando
El  niño necesita el  tiempo,  atención, amor y comprensión de sus  padres.
 Los padres necesitan aprender a criar a sus hijos con respeto y amor  NO con humillaciones.
Recuerde siempre que cada vez que usted evite golpear,  estará respetando la vida  bella de aquel ser que no le pidió nacer y que  usted tuvo el privilegio de traer al mundo

CONSULTORIO TERPIAS PSICOLOGICAS EDELVEZ