lunes, 26 de octubre de 2026

 




LA FELICIDAD EXISTE



Esta mañana desperté di gracias a Dios por un día mas o un día menos , y mi hermana amiga me dice ahí ya está el café y pensé en una parte de una poesía que decía “Sabemos del sonido del hambre en nuestros oídos, de los días de miseria sin nada en nuestros bolsillos, del ayuno, de la guerra, de esa voz desesperada que clama llorando al cielo. Siempre la respuesta es: nada.” Y un silencio invadió mi ser y me di cuenta que además tengo que dar gracias a Dios a Jesús y a la vida , por la maravillosa oportunidad de ser feliz .

 



FÁBULA - BRAULIO ARENAS

Un pastor se encuentra con un lobo.
- Qué hermosa dentadura tiene usted, señor lobo! le dice.
- ¡Oh! - responde el lobo - mi dentadura no vale gran cosa, pues es una dentadura postiza.
- Confesión por confesión - dice el pastor - si su dentadura es postiza, yo puedo confesarle que no soy pastor: soy oveja.

Esto me llevó a pensar qué tan importante es la pérdida de seguridad: Cuando alguien te falla, no solo se rompe el vínculo con esa persona, sino también la tranquilidad interna de saber leer a los demás.

Tener actitud defensiva: La mente se pone en alerta constante para buscar señales de peligro y evitar sufrir otra vez.

No solo ocurre en las relaciones de pareja, sino mucho más en lo laboral, uno cree que el alago por tu trabajo son palabras alentadoras y cuando pasan los años descubre que sólo eran palabras al viento, en fin nunca hay que confiar, nada es como uno cree.

 

 MI  PADRE VINO A MIS PENSAMIENTOS

Hoy ya en mi hora de descanso tome un café y al leer esta reflexión sentí la  presencia de mi padre :

Un hombre   le pregunto  a un sabio anciano  :

– Me han contado que eres muy sabio. Por favor, ¿Qué cosas haces como sabio que no podamos hacer los demás?

El anciano le contestó:

– Bueno, cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, solo hablo contigo.

El hombre lo miró con asombro y le dijo:

– Pero yo también puedo hacer esas cosas y no por eso soy un sabio.

– Yo no lo creo así -replicó el anciano. – Cuando duermes, recuerdas los problemas que tuviste durante el día, o te preocupas por los que podrás tener al levantarte. Cuando comes, estás pensando en qué harás después. Mientras hablas conmigo, estás pensando en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme antes de que termine de hablar.

Y pensé mi padre era muy sabio él decía cuando se vaya el sol prendan todas las luces y le preguntaba por qué? Y respondía ya tendré mucho tiempo para estar en el oscuro también nos decía si tienen tarea todos los días hagan algo,  que de pasito a pasito se llega muy lejos,  y mil recuerdos mas.

Padre hoy has estado en mis pensamientos te extraño y te amo.  

 

lunes, 23 de marzo de 2026

 UNA PEQUEÑA FÁBULA, DE FRANZ KAFKA

Hoy leí esta pequeña fabula  del autor de La Metamorfosis (1915), también dejó como legado algunos cuentos, que siempre me dejan pensando.

En esta fábula, la experiencia del ratón nos enseña que debemos confiar en nosotros mismos, dejarnos llevar por nuestro instinto y no por las decisiones que los demás tienen para nosotros.

¡Ay! — dijo el ratón—, ¡el mundo es cada vez más pequeño!

Al principio era tan grande que tenía miedo, no dejaba de correr y correr, y me alegré cuando por fin vi a lo lejos paredes a la derecha y a la izquierda, pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.

—Solo tienes que cambiar tu dirección— dijo el gato, y se lo comió. 

 

JEAN LA FONTAINE- LOS DOS AMIGOS 

Muchas veces me pregunté  por qué la vida nos presenta personas especiales que llegamos a querer  como hermanos y al leer la fábula de Jean La Fontaine lo entendí todo  y me enseñó  que la amistad implica lealtad, generosidad y compartir alegrías y penas.  

Y la fábula dice así;  la historia trata de dos amigos verdaderos. Lo que era de uno, también era del otro. Se tenían aprecio y respeto mutuo.

Una noche, uno de los amigos se despertó asustado. Salió de la cama, se vistió rápidamente y se fue a casa del otro.

Al llegar al lugar, golpeó tan fuerte la puerta que despertó a todos. El dueño de la casa salió con una bolsa de dinero en la mano y le dijo a su amigo:

—Sé que no eres hombre de salir corriendo en plena noche sin motivos. Si has venido hasta aquí es porque algo malo te sucede. Si has perdido tu dinero, aquí tienes, tómalo…

El visitante respondió:

—Agradezco que seas tan generoso, pero ese no ha sido el motivo de mi visita. Estaba durmiendo y soñé que algo malo te sucedía y que la angustia te dominaba. Me preocupé mucho y tuve que comprobar por mí mismo que nada te ocurría.

Así actúa un verdadero amigo. No espera que su compañero acuda a él, sino que, cuando supone que algo sucede, le ofrece su ayuda de inmediato.

Moraleja: Simplemente la amistad es así, yo la viví cuando más necesité,  una persona  apareció en mi puerta y me ayudó a levantarme; la amistad es una caja de un millón de colores…  



 

viernes, 7 de marzo de 2025

 

El Cojo y el Ciego

En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciego y otro cojo; durante el día entero en la ciudad competían el uno con el otro.

Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió. El ciego podía escapar, pero no podía ver hacia donde correr, no podía ver hacia donde todavía no se había extendido el fuego. El cojo podía ver que aún existía la posibilidad de escapar, pero no podía salir corriendo – el fuego era demasiado rápido, salvaje- , así pues, lo único que podía ver con seguridad era que se acercaba el momento de la muerte.


Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojo tuvo una repentina claridad: «el otro hombre, el ciego, puede correr, y yo puedo ver». Olvidaron toda su competitividad.

En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a la muerte, necesariamente se olvidaron de toda estúpida enemistad, crearon una gran síntesis; se pusieron de acuerdo en que el hombre ciego cargaría al cojo sobre sus hombros y así funcionarían como un solo hombre, el cojo puede ver, y el ciego puede correr. Así salvaron sus vidas. Y por salvarse naturalmente la vida, se hicieron amigos; dejaron su antagonismo.

“Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros.” 1 Pedro 4:10 (NTV)

 Nunca olvidemos que nos necesitamos los unos a los otros. ¡Fuimos hechos para trabajar en equipo! Esta es la clave del éxito: Construye tus fortalezas para que tus debilidades se vuelvan irrelevantes.

 

EL ZAR Y LA CAMISA

León Tolstói

Un zar estaba enfermo y dijo:

- Daré la mitad de mi reino a quien me cure.

Entonces, se reunieron todos los sabios y empezaron a discutir cómo curar al zar. Nadie sabía qué hacer. Sólo un sabio afirmó que se podía curar al zar.

- Si se encuentra a un hombre feliz -dijo-, se le quita la camisa y se le pone al zar, éste se curará. 

El zar mandó que buscaran a un hombre feliz por todo su reino, pero por mucho que sus emisarios cabalgaron por todos sus territorios, no pudieron encontrarlo. No había ni uno que estuviese satisfecho de todo. Uno era rico, pero estaba enfermo; otro gozaba de buena salud, pero era pobre; otro era rico y gozaba de buena salud, pero su mujer era malvada, o bien sus hijos; todos tenían algún motivo de queja.

Un día, a última hora de la tarde, el hijo del zar pasaba junto a una pequeña isba y oyó a alguien que decía:

- Gracias a Dios he trabajado bastante, he comido cuanto necesitaba y ahora me voy a la cama. ¿Qué más puedo pedir?

El hijo del zar se alegró, ordeno que le quitasen la camisa a ese hombre, que le diesen una cantidad de dinero a modo de compensación, todo el que quisiera, y que llevaran la camisa al zar.

 Los emisarios fueron a ver al hombre feliz y quisieron quitarle la camisa; pero ese hombre feliz era tan pobre que ni siquiera tenía camisa


 Cuando una persona quiere ser feliz y no puede, significa que algo no va bien, es decir, que falta algo en su vida a pesar de que parezca que ya tiene todo lo necesario. Encontrar la razón de este problema es el primer paso para empezar a acabar con el ‘soy infeliz’ y cambiarlo por un ‘ESTOY FELIZ’.

Y tú necesitas la camisa de otro para ser Feliz?