
El afecto y la cordialidad
en el trato con las personas son valores que están íntimamente arraigados en la
forma de ser de nosotros los chileciteños
En mi provincia podemos ir a una casa y ver como
se hace el pan casero en un horno hecho de barro, y sentarse a dialogar con la
doña como le decimos aquí, después si
vas a los puestos que son donde crían animales podes aprender a ordeñar una cabra, una
vaca y a ver como se hace un quesillo o queso con su leche. Se pueden cosechar nueces y
uvas, aprender a como se hace el vino
artesanal o aceite de oliva natural.
Aquí en mi pueblo se pueden recolectar hierbas medicinales a
orillas de los caminos y prepararse un sencillo té de incayuyo,
poleo, etc.o tomarse unos mates con fritos y en verano un rico licuado de
duraznos recién cortados.
La arquitectura de Chilecito es el resultado de
la conjunción de las casas antiguas de adobe con modernas construcciones y no hay nada mejor que levantarte abrir tu ventana
y oler el pasto mojado por el rocio,
sentir la caricia de la briSa suave con el cálido sol que nunca se ausenta…
En fin es
un sueño en un marco de realidad.
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