miércoles, 19 de febrero de 2025

 

PENSANDO EN EL CAMINO A LA VEJEZ

 Hoy sentada en mi lugar favorito hablando con mi hermana Eveltsy del futuro y  de la atazagorafobia y recordamos  algo que leímos y pensamos  te lo voy a compartir; No me da miedo la vejez, no. No me asustan las arrugas, ni los cabellos blancos, ni los achaques del cuerpo. Es natural. El tiempo pasa para todos, y yo lo he visto pasar con mis propios ojos, como quien observa un río correr. Al principio lento, tranquilo; luego, más rápido, más vertiginoso. No, eso no me da miedo.

Lo que me asusta de verdad es no poder valerme por mí misma. Que un día mis manos, que tanto han trabajado, no respondan. Que mis piernas, que me han llevado a tantos lugares, se queden inmóviles. Que mi cabeza, siempre curiosa, se pierda en su propio laberinto. Eso sí me aterra.

No quiero ser una carga. No quiero que mi independencia, mi bien más preciado, se escape de mí como arena entre los dedos. Porque he sido fuerte, toda mi vida. He resuelto mis problemas, he cuidado de los míos, he construido mi camino. Y ahora, cuando la vida se acorta, lo único que pido es conservar lo que soy, lo que siempre he sido: una mujer capaz, firme, dueña de sí misma.

No es orgullo, no. Es la necesidad de sentir que todavía puedo decidir, que mi voluntad sigue intacta. Que si quiero levantarme a preparar un café, lo haré. Que si decido salir al jardín, caminaré hasta donde pueda. Que si se me antoja un libro, mis ojos seguirán abrazando las palabras.

La vejez en sí no es mala. Tiene su belleza, su calma. Pero perder el control, depender de otros, eso sí me duele. Porque sé que no es fácil para ellos tampoco. Nadie quiere ver a una madre, una abuela, postrada, frágil, necesitada.

Y sin embargo, también pienso que si ese momento llega, si un día mi cuerpo o mi mente fallan, tendré que aprender a aceptarlo. A aceptar que así como una vez fui niña y me cuidaron, tal vez la vida me devuelva a ese estado de vulnerabilidad. Y tal vez no sea tan malo si hay amor, si hay paciencia, si hay dignidad.

Pero mientras pueda, mientras el tiempo me lo permita, seré yo. Independiente, libre. Porque eso es lo que me mantiene viva. No la juventud que ya se fue, no los años que me quedan, sino la certeza de que sigo siendo dueña de mi vida,,,

lunes, 10 de febrero de 2025

 

 VI  LA FELICIDAD

El sábado 8 de febrero mi hermano realizó una reunión familiar y de amigos por  carnaval, y le llamó “Patio Chayero los Vega “ en la cual pude observar pensamientos y actitudes en general ya es una costumbre de mi ser .

Recordé pasajes de   Dalai Lama y Desmond Tutu, que elaboraron juntos una lista de ocho pilares que conducen a la felicidad: Perspectiva, humildad, humor, aceptación, perdón, compasión, generosidad y gratitud. Un practicante del vivir agradecidos reconocerá que estos atributos sustentan una vida agradecida, y los ocho pilares requieren un trabajo interior desde la juventud hasta la muerte.

En otras palabras, la felicidad no es un deseo nocturno que llega por la mañana. Es todo un trabajo orientado a practicar la gratitud. Esta orientación está abierta a la felicidad en todo momento, sin importar el contexto. Y saben qué?

 Vi la felicidad primero en mi hermano, era como un deseo cumplido. Después las risas de alegría retumbaban en la finca, unas carcajadas que la sentías en el alma, los niños corrían, jugaban y gritaban su felicidad, me quedé perpleja y agradecí a Dios la dicha de ver gente feliz.  A medida que descubrimos el sentido de la vida, somos capaces de abrazar la paradoja de la existencia dice Joe Primo.

 A menudo hacemos que desaparezca la felicidad que tenemos ante nosotros poniendo expectativas y condiciones a la oportunidad de estar agradecidos, a la oportunidad de ser felices y mira en solo unas pocas  horas la finca se llenó de felicidad que aun en los rincones quedaran guardadas las risas y la dicha de estar en plenitud.

jueves, 6 de febrero de 2025

 


Viajando conmigo - Oscar Hahn

A donde quiera que vaya
a donde quiera que me mueva
nada va a pasar
nada va a cambiar
porque me llevo a mí conmigo
No me quedo allá atrás
no me alejo de mí:
me traigo a cuestas
Otra casa otro cielo otro tiempo
darán lo mismo: son lo mismo
La vida no está en otra parte
la vida está donde uno está

Cargar conmigo por el mundo
no es cosa fácil
Tampoco deshacerme de mí
o dejarme tirado en algún sitio
Yo no soy el bañista de Heráclito
Yo me baño siempre en el mismo río
Y si ese río va a dar a la mar
que es el morir
allá me voy con él
Porque yo soy el río
pero también el mar

 

 
La vida - Augusto Branco

Ya perdoné errores casi imperdonables.
intenté sustituir a personas insustituibles,
y olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso,
ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían,
pero también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger,
ya reí cuando no podía,
ya hice amigos eternos,
y amigos que nunca volví a ver.
Ya amé y fui amado,
pero también, ya fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad,
ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también fallé muchas veces...

Ya lloré escuchando música y viendo fotos,
ya llamé sólo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que me moriría de tanta tristeza
y tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo).
¡Pero sobreviví!
¡Y todavía vivo!
No paso simplemente por la vida...
Y tú tampoco deberías simplemente pasar…
¡Vive!

 

lunes, 3 de febrero de 2025

 

La Casa Imperfecta.    

Ya estoy de vacaciones y me encargaron hacer y tramitar unas planillas, me dio mucha flojera, pero, de inmediato recordé el cuento de la casa imperfecta y dice: Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una desafortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo -dijo-. Es un regalo para ti”.

Reflexión: Espero que esta historia te enseñe algo. El albañil trabajó con mucho esfuerzo y calidad para otros y por un instante de desgano construyó un  fracaso para sí…

jueves, 30 de enero de 2025

 

 El espejo chino

"Había una vez un campesino chino, el cual iba a ir a la ciudad a vender la cosecha de arroz en la que él y su esposa habían estado trabajando. Su mujer le pidió que, aprovechando el viaje, no se olvidase de traerle un peine.

El hombre llegó a la ciudad y una vez allí vendió la cosecha. Tras hacerlo, se encontró y reunió con varios compañeros y se pusieron a beber y a celebrar lo conseguido. Después de ello, y aún un poco desorientado, el campesino recordó que su esposa le había pedido que le trajera algo. Sin embargo no recordaba el qué, con lo que acudió a una tienda y compró el producto que más le llamó la atención. Se trataba de un espejo, con el cual regresó a su hogar. Tras dárselo a su esposa, se marchó de nuevo a trabajar en el campo.

La joven esposa se miró en el espejo, y repentinamente empezó a llorar. La madre de esta le preguntó el porqué de tal reacción, a lo que su hija le pasó el espejo y le respondió que la causa de sus lágrimas era que su marido había traído consigo otra mujer, joven y hermosa. La madre de esta miró también el espejo, y tras hacerlo le respondió a su hija que no tenía de qué preocuparse, dado que se trataba de una vieja".

 Este cuento  de autor anónimo. Se trata de una narración muy breve que tiene diferentes posibles interpretaciones, pero que entre otras cosas nos habla de cómo nos vemos nosotros mismos reflejados en el mundo, estas mujeres al verse por primera vez no se reconocen y en el caso nuestro , la diferencia entre cómo nos creemos que somos y cómo somos en realidad, a menudo subestimándonos o sobrevalorándonos.

 

 

A MI YO

Hace dos días murió una de mis mejores amigas en La adolescencia mis recuerdos rondaron rumiantes todos estos días  y como decía  Zayra Abascal es necesario escribir una carta a nuestro YO para calmar a la tormenta interna ,

Querida YO ,

Espero que estas líneas te encuentren en un lugar de paz y serenidad. Quiero empezar recordándote lo fuerte y resiliente que eres. A medida que escribo estas palabras desde el presente, puedo sentir las huellas de las batallas que has librado, las lágrimas que has derramado y los triunfos que has celebrado. Pero, sobre todo, puedo sentir tu deseo sincero de estar bien, de encontrar la plenitud y la felicidad en medio de este viaje llamado vida.

En este momento, en el presente, me encuentro reflexionando sobre las cosas que realmente importan. He aprendido que la vida no se trata simplemente de atravesar los días, sino de encontrar significado en cada uno de ellos. He descubierto la belleza de los momentos simples, la importancia de las conexiones genuinas y el valor de cultivar el amor propio.

Quiero que sepas que he estado trabajando arduamente para construir un puente hacia ti. Un puente hecho de coraje, resiliencia y decisiones conscientes. Cada elección que hago hoy es una piedra que coloco con la esperanza de que, cuando cruces ese puente hacia el futuro, encuentres un camino más firme y luminoso.

Sé que a veces te has sentido abrumada, incluso perdida. Pero también sé que has encontrado fuerzas en lugares inesperados, que has descubierto una valentía dentro de ti que quizás no sabías que existía. Recuerda esos momentos de triunfo, por pequeños que puedan parecer, porque son los que te han llevado hasta aquí.

Al escribirte hoy, no puedo dejar de enfatizar la importancia de cuidar de ti misma en todos los aspectos, especialmente de tu salud mental y emocional. Estoy consciente de que, en el trajín diario, entre las responsabilidades y las expectativas, puede ser fácil pasar por alto la necesidad de atender tu bienestar interior.

He aprendido que la salud mental y emocional es como un jardín delicado que requiere atención constante. Así como cuidamos de nuestras plantas más preciadas, necesitamos dedicar tiempo y energía a nutrir nuestras emociones y pensamientos. El estrés puede ser un intruso persistente, pero he llegado a entender que el autocuidado no es un lujo, sino una necesidad imperativa.

Hoy, estoy tomando medidas conscientes para cultivar la salud mental y emocional. He aprendido a dar importancia a la pausa, a la reflexión, y a desconectar cuando es necesario. Practicar la gratitud, la meditación y el autocuidado se ha convertido en parte integral de mi rutina diaria.

Quiero que, en el futuro, continúes este viaje de autocuidado con amor y compasión. Siempre recuerda que está bien pedir ayuda cuando la necesites. A veces, compartir nuestras cargas con los demás es un acto de valentía, no de debilidad. No estás sola en esto.

La salud mental y emocional no solo beneficia a ti, sino que también impacta positivamente en todos los aspectos de tu vida, incluyendo tu papel como  tia. Ser consciente de tus propias necesidades te permitirá ser una presencia más plena y amorosa para tus seres queridos.

Visualizo un futuro en el que te rodeas de personas que apoyan y entienden la importancia de este viaje interior. Un futuro en el que las risas son sinceras, las lágrimas son liberadoras y cada día se vive con autenticidad. A medida que avanzas, toma tiempo para reconocer y celebrar tus logros, incluso los pequeños.

Este viaje que emprendemos hacia el futuro no se trata solo de logros externos, sino también de cultivar la paz interior. Que este mensaje te sirva como un recordatorio constante de la importancia de cuidar de ti misma. Hoy, en este momento, te envío todo mi amor y energía positiva. Que estas palabras actúen como un faro en los días oscuros y como un recordatorio de que mereces toda la felicidad que la vida tiene para ofrecer. Estoy construyendo un camino hacia ti, y estoy ansiosa por verte cruzar ese puente hacia un futuro lleno de amor, autenticidad y satisfacción.

Con todo mi cariño,

YO.