sábado, 15 de febrero de 2014

UNA HISTORIA QUE DEBES LEER

                               
 Espero que esta historia le ayude a entender que golpear a sus hijos es un  error. 
Un padre había estado ahorrando dinero para comprar un auto. Después de haber  pasado un año el padre  finalmente  juntó  el dinero  suficiente  para  dar  un  pago inicial por el vehículo.  Orgullosamente, el manejó  el auto nuevo a casa y exaltadamente se lo mostró a su esposa y a su hija de dos años y medio de edad.  El papá fue al garaje a recoger unas herramientas y la mamá entro a la casa para contestar el teléfono, dejando a la pequeña niña sola adentro del auto.  La niña encontró un lapicero en el asiento  , ella lo tomó pensando que era un juguete y comenzó a hacer hoyos en la tapicería.
Cuando el papá vio lo que la pequeña había hecho, el la sacó del auto  tirándola fuertemente y le pegó en la mano muy duro varias veces.
 "Mala niña, mala niña, nunca hagas eso otra vez," él le gritó.
  Esa noche la mano de la pequeña  se hinchó.  Por la mañana el color de su mano  era  desagradable.  Entonces, el papá decidió llevarla al hospital para que un doctor la examinara.
Después de tomarle unos rayos-X y de examinarla el doctor entro al cuarto de exámenes y dirigiéndose  al padre   le dijo con una voz triste, "Usted sabe que tiene una mano muy grande y que la de su hija es muy pequeña.  Lo siento mucho pero usted le ha causado un daño tan severo que voy a tener que amputar la mano de la niña.
Los meses pasaron.  Las vendas lentamente empezaron a zafarse y la pequeña niña comenzó a aprender cómo manejar su vida solamente con una mano. 
Una mañana, ella estaba sentada en su salón de juegos jugando con los muñecos cuando su papá entró.  De repente la niña miró hacia arriba y con la más dulce e imploradora voz dijo,  "Papi, te prometo que nunca más lo volveré a hacer.  Por favor, puedes regresarme mi manita ahora."

Son historias como estas que nosotras debemos usar para luchar contra el daño emocional y físico que  le ocasionamos a nuestros niños. 
Es un poco difícil educar a un pequeño pero a la ves sabemos que el amor todo lo puede, siempre recurrimos a lo más fácil gritarles o pegar un chirlo o una nalgada y utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.
Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol, además  altera el sistema nervioso, pudiendo  ocasionar afecciones importantes   en la maduración del  niño.
Ninguna parte del cuerpo fue hecha para un castigo físico.  Un padre puede causar un daño irreparable a cualquier parte del cuerpo que se golpee, está demostrado en esta historia que les comparto.
Lo que comienza como un pequeño  chirlo o nalgueada puede transformarse en un ataque lleno de furia que resulta del enojo y la frustración que el padre o la madre pudieran estar experimentando
El  niño necesita el  tiempo,  atención, amor y comprensión de sus  padres.
 Los padres necesitan aprender a criar a sus hijos con respeto y amor  NO con humillaciones.
Recuerde siempre que cada vez que usted evite golpear,  estará respetando la vida  bella de aquel ser que no le pidió nacer y que  usted tuvo el privilegio de traer al mundo

Lic. Eveltsy Torres Meriño – Asistente Terapias Psicológicas Mercedes Vega

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