viernes, 6 de noviembre de 2026

 



UN VIAJE CON MI SOLEDAD

Un paciente nos preguntó: ¿por qué la soledad llega sin pedir permiso?, me senté a pensar sabía la teoría, pero nunca experimenté la SOLEDAD como enemiga, así creía nuestro paciente.

Salí, fui y me senté en una confitería observando a cada uno que estaba sentado, había gente acompañada y otros solos.

También observé que el hecho de estar acompañados no significaba que se sientan comprendidos, tenían la mirada distante, comían pensando que uno sabe, otros con su celular viajando por el mundo de redes.

Estaba atenta, ya que de por sí sola, la soledad no deseada no se constituye como un diagnóstico, pero suele existir comorbilidad (aparición de 2 trastornos simultáneamente) con otras alteraciones como pueden ser la depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad o el trastorno límite de la personalidad.

Esta posible percepción de soledad siempre ha existido, pero ha aumentado por el uso de las redes sociales y por el actual ritmo de vida que no nos permite establecer relaciones sociales intensas, ya que el estrés hace que no tengamos apenas tiempo para relacionarnos de manera significativa.

Así que a esta persona que estaba en sí sola en la vida le enseñamos técnicas de comunicación, trucos pequeños, fuimos a una confitería y como un espejo se vio reflejado, y le dije bajito: “La felicidad no depende de tener o no una pareja, sino de la calidad de la relación que tienes contigo mismo y de elegir vínculos desde el bienestar y no desde el vacío.” Sonrió y me dijo sabe no sabía que adentro mío hay un amigo que puede presentarme a otros y soltó una carcajada.

Cumplimos en un 50 por ciento, pero aún falta tomar su mano y caminar hasta que entienda que la soledad también es necesaria para viajar por nuestro mundo interior.

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