viernes, 26 de enero de 2024

 

                                    EL CUENTO DE LA LECHERA

Leer cuentos psicológicos también es una manera de prepararnos para la vida y de crecer emocionalmente Milton Erickson, un psicólogo e hipnoterapeuta  , se dio cuenta del enorme poder que tenían las historias psicológicas y comenzó a aplicarlas en la hipnosis y la psicoterapia.  

El cuento de ‘La lechera’ es en realidad una fábula sobre la prudencia para los pequeños. Escrita por el cuentista español Félix María de Samaniego (1745-1801), detecta a los niños (y a los mayores) acerca del riesgo de ser demasiado fantasioso.

Cuenta la leyenda que en un país muy muy lejano, una chica llevaba al mercado un cántaro de leche recién ordeñada, y mientras que volvía a casa dejó volar su imaginación.

-Como esta leche es muy buena ganaré un buen dinero en el mercado -pensaba-. Con ese dinero compraré pollitos que pronto crecerán y pondrán muchos huevos que también podré vender fácilmente. Con los beneficios compraré un cerdito que engordaré y cuando esté bien grande haré ricos embutidos que triunfarán en el mercado. Y al venderlos tendré el suficiente dinero para comprarme una vaca propia y viviré muy feliz toda la vida.

Tan absorta andaba la lechera en sus propios pensamientos que no se percató de una rama que atravesaba el camino. La pobre lechera tuvo la mala fortuna de tropezar y al hacerlo el cántaro de leche se le escapó de las manos vertiendo todo su contenido en la tierra.

La pobre lechera lloraba y lloraba al ver que la vaca, el cerdito, los pollitos y hasta la leche que hacía unos segundos atesoraba, se esfumaban como por arte de magia y quedándose ella con las manos vacías.

Fin

Esta fábula se suele interpretar como una advertencia sobre el riesgo de soñar despierto.  Cuando  somos jóvenes  anhelamos y soñamos con tener muchas cosas o lograr algo importante en nuestras vidas, pero alguna vez nos preguntamos: ¿Qué estamos haciendo para lograrlo? Hay que pensar que, no todo lo que nos rodea sin sacrificio ES REALIDAD.

 Siempre  a nuestros pacientes jóvenes les leemos  este cuento  y les decimos que no tiene nada de malo soñar despierto, ayuda a motivarnos para conseguir cosas y de hecho, hay estudios que demuestran que la mayoría de las personas sueñan despiertos al menos una vez al día. El problema es cuando el soñar despierto o las ensoñaciones son constantes y de forma excesiva.

Si crees que eres una persona que sueña despierta demasiado tiempo y quieres corregirlo acude a un profesional de la Psicología,  así te ayuda a vivir el presente, el ahora, el YA.

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