domingo, 17 de noviembre de 2013

TRATA CADA DIA DE VALER LA PENA


Dos amigas se encontraban tomando un café y una le comenta en tono de queja a la otra:
-”Mi mamá me llama mucho por teléfono para pedirme que vaya a platicar con ella. Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser. Ya sabes como son los viejos: cuentan las mismas cosas una y otra vez.
Además, nunca me faltan compromisos: que el trabajo, que mi novio, que los amigos… ”
-”Yo en cambio…” – le dijo su compañera – “…platico mucho con mi mamá. Cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento sola, cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.”
-”Caramba …” se apenó la otra “… Eres mejor que yo.”
-”No lo creas, soy igual que tu“, respondió la amiga con tristeza, “…visito a mi mamá en el cementerio.”
“Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tú. No sabes cuanta falta me hace su presencia, cuanto la echo de menos y cuanto la busco ahora que ha partido.
Si de algo te sirve mi experiencia, platica con tu mamá hoy que todavía la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro las tiene y trata de hacer a un lado sus errores que de una forma u otra ya forman parte de su ser.
No esperes a que esté en un panteón, porque ahí  duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar, no permitas que te pase lo que me pasó a mi.
En el automóvil, iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga.
Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria:
-”Comuníqueme por favor con mi mamá, no me pase más llamadas y también modifique mi agenda porque es muy probable que este día, se lo dedique a ella!!!”
Si tienes a tus padres valóralos, no pierdas el tiempo y recuerda, que no son eternos.
Des-afortunadamente no siempre  nos damos cuenta de  el cariño o la amistad que otras personas nos ofrecen, y en ocasiones lo perdemos miserablemente, porque no sabíamos, que tan importante era, hasta que ya no nos pertenece.
En el mundo existen dos tipos de personas: Las que valen la pena y las que dan pena, por eso trata cada día de valer la pena.
Lic. Eveltsy Torres Meriño – Asistente Terapia Psicológica Mercedes Vega 
 Foto Eveltsy y su mamá dos personas que valen la pena. 

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